10 errores que todas cometemos al tomar el sol

¿Es bueno para el acné? ¿Deberíamos aplicarnos el protector cada día? ¿Si ya estoy morena no me puedo quemar? Te contamos todo lo que necesitas saber.

Para muchas mujeres, el bronceado todavía sigue siendo un síntoma de buena salud, status y buena vida. Tranquila: nos podemos poner morenas sin arriesgar la salud y nuestra piel. Descubre aquí los 10 mitos sobre el sol más comunes ¡y deja de cometerlos! 

Si hay nubes, no me puedo quemar, así que no necesito ninguna protección

¡Falso! Por si no lo sabías, el sol siempre está ahí (sí, si hay nubes, también). Por eso, siempre deberíamos aplicarnos un protector adecuando, tanto en la playa como en la ciudad, en verano o en invierno. En vez de pasarte todo el día en la playa, recurre a unos polvos bronceadores para conseguir un poco de color sin arriesgarte.

No puedo quemarme si ya estoy morena

¡Falso! No confundas el bronceado con tu protector solar. Si ya has conseguido el tono deseado, sigue aplicando tu protector solar. Si no lo haces, puedes quemarte. 

No hace falta volver a aplicar el protector si ya me lo he puesto por la mañana

¡Falso! El protector solar hay que reaplicarlo cada poco. Ten cuidado sobre todo si tu piel es sensible. Y sí, los productos waterproof también hay que volver a aplicarlos a menudo. 

Si voy vestida, estoy protegida de la radiación

¡Falso! Sí, la ropa clara deja pasar los rayos solares. Esto significa que ir vestida no nos protege de la radiación al 100%.

La nariz y los labios no necesitan un extra de protección

¡Falso! De hecho, las zonas sensibles hay que protegerlas con mucho cuidado, ya que son proclives a quemarse. Por desgracia, muchas veces nos olvidamos de ellas. Tampoco te olvides de las rodillas, las orejas y los empeines. ¡Y ojo con la raya del pelo! Si nunca te la has quemado, has de saber que se trata de una quemadura muy incómoda. 

Puedo usar el mismo protector que me aplicaba el año pasado

¡Falso! Por si no lo sabías, si estás en la playa, un protector de unos 200 mililitros no debería durarte más de una semana. Por si fuera poco, los protectores solares, una vez abiertos, pierden efectividad, lo que significa que su efectividad será bastante menos. ¿Nuestra recomendación? Invierte en un producto nuevo para no correr riesgos innecesarios. 

El sol cura el acné

¡Falso! Muchas personas creen que el acné puede secarse con el sol. Pero, ojo, la solución no consiste en secar los granitos, sino más bien en apostar por un tratamiento específico. Es decir, el sol no ayuda a eliminar este problema y lo único que hace es camuflarlo mientras tu piel esté bronceada. Por si fuera poco, tienes que tener mucho cuidado, ya que la exposición solar puede irritar la piel. En este caso, es imprescindible optar por una protección muy alta. 

Si tomo el sol desde las 16:00h, no hace falta ningún protector

¡Falso! Ya te lo hemos dicho: el protector es imprescindible siempre. Sí, es verdad, a partir de las 16h o de las 17h, el sol es bastante menos agresivo porque no está tan alto, sin embargo, debes proteger tu piel igualmente. 

Tengo un SPF 90 y es el mejor del mercado

¡Falso! En el año 2006, la Comisión Europea estableció los índices de protección que se encuentran en el mercado según su efectividad y son los siguientes: 

  • Protección muy alta: 50+.
  • Protección alta: entre 30 y 50.
  • Protección media: entre 15 y 26.
  • Protección baja: entre 6 y 10.

Siempre apuesta por productos adecuados según tu fototipo. 

Con un protector solar no me voy a broncear

¡Falso! ¡Te equivocas! Lo que hace un protector es que evita que se te queme la piel y que los rayos del sol te afecten. Además, previene el envejecimiento y el melanoma. 

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