Operación de aumento de pecho: todo lo que las famosas nunca contaron tras salir del quirófano

¿Duele? ¿Qué prótesis es mejor? Cada vez son más las famosas (y no famosas) que se someten a operaciones de aumento de pecho, pero pocas cuenta la letra pequeña.

Irina Shayk
Irina Shayk (GTRES)

La operación de aumento de pecho es una de las cirugías más comunes. Es más, es exactamente la más popular de todas. A lo largo de los años, las tendencias han cambiado: cada vez son más naturales y la tendencia, salvo casos muy excepcionales, es apostar por un volumen sin exageraciones. En los últimos meses, la influencer Teresa Andrés Gonzalvo confesó que se había hecho un aumento de pecho,  pero fue tan sutil que apenas hay diferencia, como también hizo Paula Ordovás. Un poco más llamativo fue el cambio de imagen tras su aumento de pecho de otras famosas como Paula Echevarría, Irina Shayk o Sara Carbonero. Algunas reconocieron que se habían operado, pero pocas han contado la cara B de las operaciones de aumento de pecho, pero para eso estamos nosotras. 

“Para poder conseguir los mejores resultados posibles la paciente siempre ha de expresar y comentar con el cirujano lo que se desea conseguir y ser realistas en los objetivos siempre de acuerdo a lo que la  anatomía de la paciente permita siguiendo unos parámetros de seguridad”, cuenta Dra. Pilar de Frutos cirujana experta en cirugía mamaria con más de 10 años de experiencia en cirugía plástica. 

¿Es mejor una prótesis redonda o anatómica?

El tipo de prótesis es una de las cuestiones que más preocupan. En general es cierto que las prótesis en forma de lágrima, gota o anatómicas simulan la forma de una mama natural; es decir, tienen forma y van a aportar mayor volumen en la parte inferior y menos en la zona superior consiguiendo una caída más natural, pero tienen un inconveniente a tener en cuenta y es el riesgo de rotación que hay que valorar a la hora de elegir este tipo de prótesis. Por otro lado en general suelen tener superficies más rugosas o texturadas para limitar el riesgo de rotación y esto también puede generar inconvenientes futuros.

En cuanto a las prótesis redondas nos aportarán el mismo volumen en la parte superior e inferior, lo que nos da más cuerpo en el polo superior cuando la parte más alta del pecho se ha quedado “vacía” o se desea dar volumen a esa zona. La ventaja fundamental de las prótesis redondas es que al ser simétricas aunque lleguen a girarse no se percibe y eso nos permite utilizar superficies menos texturadas o incluso lisas que evitan riesgos posteriores. Además, ya hay suficientes modelos como para adaptarlos a cada tipo de mama y si se colocan detrás del músculo el resultado puede llegar a ser muy bonito y natural.

Existen un tercer tipo de prótesis denominadas ergonómicas que combinan las ventajas de ambas, ya que son prótesis en apariencia redondas pero cuyo gel de relleno es dinámico permitiendo adquirir cierta caída y más naturalidad; el único inconveniente es que se deben evitar en pacientes muy delgadas o con excesiva laxitud tisular.

 

 

 

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación de un aumento de pecho suele ser bastante rápida, aunque es cierto que para cada paciente será diferente.

En general hay que saber que cuando la prótesis se coloca por detrás del músculo las molestias en los primeros días se deben fundamentalmente al esfuerzo que debe realizar dicho músculo para alargarse y asumir el volumen de la prótesis. No hay relación directa entre el volumen de prótesis y las molestias, es decir, no siempre molesta más cuanto más volumen queramos añadir. Pero si se ha observado que en pacientes con tendencia general a sufrir contracturas musculares, en la espalda por ejemplo, la tendencia a que uno de los pectorales pueda llegar a contracturarse es mayor, por lo que debemos prevenir esta situación y programar alguna sesión de fisioterapia y relajantes musculares.

Por lo demás, en líneas generales las molestias más intensas suelen durar 2-3 días que con la pauta de analgesia se tolera sin problema; a partir del tercer día lo habitual es empezar a mejorar de manera evidente y en 7-9 días poder realizar trabajo de oficina. Lo recomendable es esperar 2 semanas para empezar a conducir o trabajos más activos. En trabajos manuales donde se empleen los brazos como peluquería, fisioterapia... , se recomienda un mínimo de 2 semanas y, si podemos alargarlo, 3 semanas mejor. Y para realizar grandes esfuerzos con los brazos, pesos grandes o deporte deberemos esperar al menos 4 semanas.

¿Las prótesis duran toda la vida?

Esta es una de las preguntas frecuentes de aumento de pecho más recurrentes y la respuesta es que toda mujer que desee colocarse unos implantes mamarios debe ser consciente de que es posible que requiera alguna intervención futura.

No se puede garantizar un resultado de por vida ya que el cuerpo va cambiando con el paso de los años y las prótesis pueden deteriorarse o podemos sufrir algún inconveniente a largo plazo.

Se recomienda una revisión periódica de las prótesis de mama mediante ecografía sobre todo una vez pasados los 10 años de la cirugía.

 

 

¿Es necesario colocar drenajes en un aumento de pecho?

Actualmente está demostrado que los drenajes lejos de ayudar pueden ser responsables de sangrados e infecciones. Por lo que hay que depurar la técnica quirúrgica para que esta sea lo más precisa posible realizando una hemostasia exhaustiva para que no haya absolutamente nada que drenar. De esta manera evitamos el uso de drenajes en la práctica totalidad de nuestros pacientes, salvo en situaciones especiales como puedan ser algunas cirugías secundarias o alteraciones de la coagulación que tenga el propio paciente.

 

 

¿Se puede dar lactancia llevando prótesis de mama?

No hay contraindicación alguna de las prótesis de mama para dar lactancia y no existe ningún tipo de inconveniente ni para la mamá ni para el bebé. Por lo que es una decisión totalmente personal, teniendo en cuenta en mujeres operadas que, de la misma manera que en las mujeres no operadas, la mama puede sufrir cambios estéticos importantes.

Continúa leyendo