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En serio, esta forma de aplicar el colorete cambia la cara al momento

Lo que realmente tenemos que tener en cuenta es que el rubor en las mejillas nos tiene que dar un aspecto de piel saludable y que dé la sensación de que la piel brille.

Macarena Garcia, Belen Cuesta, Amaia Salamanca y Blanca Suarez
Macarena Garcia, Belen Cuesta, Amaia Salamanca y Blanca Suarez (GTRES)

En el término medio, como decía Aristóteles, está la virtud y mira que no queremos ponernos pedantes porque vamos a hablar de cómo aplicar bien el colorete, pero esta frase del filósofo se adapta tan bien al tema como se debe adaptar el colorete a nuestra base de maquillaje. Bien hilado, ¿eh? Pues resulta que tan ‘malo’ es aplicar demasiado colorete que quedarse corta con el color en las mejillas, es más, ambos errores pueden destrozar el maquillaje. Lo que realmente tenemos que tener en cuenta es que el rubor en las mejillas nos tiene que dar un aspecto de piel saludable y que dé la sensación de que el rostro brilla.

El color del colorete se tiene que adaptar a la base

Colorete de Alice in Beautyland
Colorete de Alice in Beautyland (23€)

Entre el verano y el invierno hay muchos matices de tono y es recomendable tratar de acompasarse a ellos para que el colorete cumpla con su principal función: favorecer. Conocer el tono base es esencial, así como cumplir con ciertas pautas de color. “Si queremos conseguir un acabado natural, lo más importante es dar con el color adecuado para nuestra piel determinando el subtono de ésta. Hay cuatro subtonos diferentes: mediterráneo, dorado, neutro y dorado. A las pieles de subtono mediterráneo y dorado les favorecen mucho los tonos melocotón y tostados, mientras que a las pieles de subtono neutro y rosado les favorecen más los rosados”, dice Eva Raya, cosmetóloga y co-creadora de Alice in Beautyland. 

 

 

Aplícalo de forma inteligente

El colorete debe aplicarse de forma sutil, muy difuminado. Siempre es mejor empezar con poca cantidad y repetir la operación hasta conseguir el acabado perfecto, sin pasarse. 

“El punto de aplicación es muy importante porque cambia completamente el resultado final del maquillaje. Si aplicamos el colorete debajo de las mejillas nos dará la impresión de un rostro envejecido y cansado, justo lo contrario que buscamos. El punto ideal es sobre las manzanas de las mejillas, realizando un movimiento diagonal ascendente hacia el exterior del rostro. Utilizaremos esponja o brocha dependiendo de la textura del producto. La esponja funciona mejor con texturas líquidas y cremosas, y la brocha con texturas en polvo. Siempre podemos utilizar los dedos con ambas versiones, pero las herramientas adecuadas dan siempre un resultado más profesional”, nos cuenta la experta. 

 

 

Limpia a menudo las brochas

Parece una tontería, pero soplar las brochas para retirar el exceso de producto es un error muy extendido que puede desembocar en problemas en la piel. Una vez recogido el polvo con la brocha, se puede retirar el exceso dando unos toques al aire. ¡Nada de expandir miles de bacterias sobre el rostro! Además, es imprescindible limpiar bien las brochas, al menos una vez al mes. Se puede hacer con jabón neutro y agua tibia. 

 

 

El colorete también en los labios

Polvos bronceadores terracotta
Polvos bronceadores terracotta Palm Street, de Guerlain (47,95€).

El mismo producto te puede servir para subir el tono de tus mejillas y labios. Favorece, ahorra espacio en el neceser y además es tendencia. Para ello, sólo tendrás que añadir un poco de bálsamo labial a los polvos de colorete y aplicar la mezcla sobre tu boca. Otra idea es mezclar dos tonos distintos de colorete para personalizar el rubor. Lo mejor en este caso es hacer la mezcla con la propia brocha, así es más fácil dar con el tono deseado. 

 

 

 

Y para que dure más...

Nos tocamos la cara durante todo el día, de modo que lo más natural es que el colorete acabe en cualquier parte. Ayuda mucho preparar bien la piel antes del maquillaje (limpieza, hidratación y fotoprotector solar) y retocar con polvos de acabado o maquillaje mineral que ‘retenga’ los pigmentos. 

piluca santos

Piluca Santos

De pequeña quería ser modelo, pero como no llego ni al 1,70 m. de Kate Moss mi madre me sugirió que mejor aprendiera a coserme los bajos de los pantalones. Era el primer paso para convertirme en una diseñadora de renombre. Después descubrí que enhebrar la aguja no era lo mío y que quizá enhebrar palabras se me daría algo mejor. He venido a cazar tendencias, criticar potingues y a comer toda la ensaladilla rusa que me dejen.

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