¿Para qué sirven el bótox, el ácido hialurónico…? Estos son los retoques estéticos más comunes antes de los 35 años

La medicina estética no hace milagros, pero sí puede ayudarnos a educar la musculatura para que en un futuro no se marquen las arrugas del entrecejo o las patas de gallo.

Los retoques estéticos con ácido hialurónico y botox están a la orden del día y a todas nos suenan estas palabras, sin embargo, son los grandes desconocidos. ¿Sabemos exactamente qué son y para que sirven? Despiertan tanto interés que hoy nos hemos propuesto resolver todas nuestras dudas con la ayuda de dos expertos, Dr. Ruiz, director de la Clínica Dermatológica Internacional y la Dra. Carla Barber. 

Instagram, Facebook… y las redes sociales en general nos tiene completamente al día de los retoques estéticos de famosas,  influencers y hasta de nuestras propias amigas. Lo que no está tan claro es para qué sirven el bótox, ácido hialurónico, la mesoterapia y todos los tratamientos que tan de moda están. En ese momento, el papel de los especialistas es esencial, y, como recalca el Dr. Ruiz, director de la Clínica Dermatológica Internacional, “el sentido común del dermatólogo es fundamental para acompañar y guiar a una generación tan influenciada por la belleza”. 

La medicina moderna no hace milagros, pero sí puede ayudarnos a educar la musculatura para que en un futuro no se marquen las arrugas del entrecejo o las patas de gallo. 

Y la duda, ¿para qué sirve cada retoque a nivel facial y corporal? 

Para la cara

  • Bótox: para las arrugas de expresión.
  • Luz pulsada intensa: para mejorar calidad de la piel.
  • Hydrafacial: para realizar limpiezas de la piel.
  • Mesoterapia de vitaminas: para hidratar la piel
  • Accent Prime facial combinando las últimas innovaciones en tecnologías ultrasonidos y radiofrecuencia y consiguiendo resultados eficaces, personalizados, naturales y duraderos. 

Para el cuerpo

  • Coolsculpting: para eliminar depósitos de grasa con frío.
  • Emsculpt: para potenciar el músculo con campos magnéticos.
  • Cellfina: para eliminar los “hoyuelos” de la celulitis
  • Miradry y Bótox: para eliminar la sudoración excesiva.
  • Accent Prime coporal que se centra en la reducción de los adipocitos, producción y mejora de colágeno y en la tonificación de la piel.

Las cuatro cirugías más frecuentes

El Dr Diego Tomás Ivancich, cirujano especialista en operaciones secundarias, cuenta cuáles son las intervenciones más populares. 

  • Implantes de pecho: la cirugía de mamas es la intervención de cirugía estética más demandada en España y, en la actualidad, una de las más corregidas. Algunas de las causas de que tenga que rehacerse son el encapsulamiento que provoca un pecho deformado y duro al tacto o la utilización de prótesis anatómicas que frecuentemente se rotan dejando una mama deformada. Otra de las complicaciones es que se produzca una rotura en el implante mamario o que se dé un desplazamiento del mismo por exceso de volumen, entre otros.
  • Blefaroplastia: en ocasiones, cuando se realiza este tipo de intervención, el resultado es una excesiva resección de la piel, grasa y músculo en el párpado inferior, dejando un ojo de forma redonda, y es en estos casos cuando es necesaria una operación secundaria, que requerirá de mucha más atención y minuciosidad que la anterior.
  • Rinoplastia: según los expertos, los daños que se producen en una rinoplastia mal realizada son los más difíciles de reparar. Esto es debido a que una rinoplastia ya es complicada de por sí, y a la operación de cirugía secundaria, además, hay que añadirle que no existe una disponibilidad de tejido en la nariz para corregir los daños. En una intervención secundaria de una rinoplastia el cirujano debe extraer tejidos de otras partes del cuerpo como cartílago de la oreja o las costillas para injertarlos en la nariz.
  • Liposucción: la liposucción secundaria se lleva a cabo con el fin de corregir secuelas de una liposucción previa que ha causado una depresión, una asimetría o un vaciado excesivo en la piel del paciente, también puede haberse debido a una  insuficiente extracción de grasa con un resultado pobre. 

Falsos mitos del ácido hialurónico, el bótox y la medicina estética, según Carla Barber

1.    El Botox rellena las arrugas

FALSO. El Botox o toxina botulínica produce una relajación del músculo donde se inyecta para impedir la aparición de las arrugas. Es cierto que si tienes unas leves arrugas o líneas de expresión éstas pueden desaparecer con la aplicación del Botox pero, en general, para la eliminación de una arruga profunda, es necesario un relleno de ácido hialurónico, una sustancia que reemplaza el líquido perdido  y atrae de nuevo el agua de nuestra piel, estimula la elastina y es ideal para rellenar arrugas.

2.    Las estrías se pueden eliminar

FALSO. A día de hoy aún no existe aparatología que pueda revertir el efecto de las estrías. Sí que es cierto que se pueden mejorar en cuanto a color pasando del color morado o rosado a un color blanco pero no existe ningún tratamiento que en relación coste-beneficio que sea rentable. Nosotros tenemos láseres que pueden utilizarse para este fin y mejorar las estrías pero son demasiado caros para el resultado que obtendríamos. Hay que tener en cuenta que, al final, las estrías no son más que una cicatriz producida por una súper extensión de la piel.

3.    El melasma se puede eliminar con láser

FALSO. El melasma es una enfermedad que produce manchas principalmente en la cara (frente, mejillas o labio superior). Normalmente, las personas que lo sufren son por una alteración hormonal, con la toma de ciertos medicamentos, durante el embarazo o al tomar píldoras anticonceptivas. Por eso, el melasma es muy complejo de tratar aunque sí que podemos producir un ‘blanqueamiento’ de las manchas con tecnología láser, pero nunca eliminar la enfermedad de forma permanente. En nuestro caso, utilizamos el láser Génesis. Además realizamos peeling específicos para las manchas recomendamos utilizar cremas despigmentantes en casa.

4.    La medicina estética crea adicción

FALSO. Para considerar que algo es adictivo debe partirse de la premisa de que ese algo tiene que generar dependencia y además, ser nocivo para la salud o generar desequilibrios psíquicos. Ni la medicina estética, ni ninguno de los productos que se utilizan para tratar a los pacientes, se corresponden con esta definición. Lo único que puede generar un cierto ‘enganche’ son los buenos resultados que se obtienen al tratar los complejos o preocupaciones de los pacientes. Sin embargo, no hay nada más humano que querer mejorar, verse bien y estar a gusto con uno mismo. Asimismo y por este motivo, es muy importante que el encontréis un profesional que no os haga lo que pedís simplemente por hacerlo, sino que realmente os sepa aconsejar lo mejor en función de vuestra anatomía facial y necesidades.

5.    Debo comenzar a tratarme con la aparición de las primeras arrugas

FALSO. Para mí el concepto de medicina estética está directamente ligado a una palabra: antienvejecimiento. Siempre explico que lo ideal es cuidarnos y mimar nuestra piel antes de que comiencen a aparecer los primeros síntomas del envejecimiento. Por eso, la medicina que me gusta aplicar es, sobretodo, la medicina estética preventiva.

6.    El uso de productos infiltrados te cambia la cara y cuando desaparecen empeora tu rostro.

FALSO. Los rellenos que se utilizan en medicina estética, en el caso de las arrugas, lo que hacen es llevar a la piel  a su estado inicial de la piel aportando la hidratación pérdida con el paso de los años. Cuando estos rellenos desaparecen, lo que ocurre es que volvemos a la casilla de salida y nos encontramos como antes de tratarnos, aunque los tratamientos siempre mejoran la calidad de la piel. El problema es que olvidamos enseguida cómo estábamos antes de tratarnos y visualmente parece que estamos peor cuando no es así.

piluca santos

Piluca Santos

De pequeña quería ser modelo, pero como no llego ni al 1,70 m. de Kate Moss mi madre me sugirió que mejor aprendiera a coserme los bajos de los pantalones. Era el primer paso para convertirme en una diseñadora de renombre. Después descubrí que enhebrar la aguja no era lo mío y que quizá enhebrar palabras se me daría algo mejor. He venido a cazar tendencias, criticar potingues y a comer toda la ensaladilla rusa que me dejen.

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