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Marilyn Monroe: así fue su rutina de belleza

Por fin hemos descubierto todos los secretos 'beauty' de Marilyn. Inspírate en su rutina de belleza ¡y luce una piel impecable!

Marylin Monroe también se atrevió con las extensiones / Gtresonline
Gtres

La famosísima actriz estadounidense, Marilyn Monroe, hubiera soplado este año 94 velas. Incluso hoy en día sigue siendo todo un icono de moda y belleza. De hecho, seguimos inspirándonos en su estilo de vestir y en su belleza clásica. Por si no lo sabías, hace unos años, su maquillador personal, Allan “Whitey” Snyder, quiso desvelar los secretos beauty de la mítica actriz. 

Según contó Allan, en su neceser había casi de todo, desde su crema favorita, Erno Laszlo Active Phelityl Intensive Cream, hasta... ¡caramelos de jengibre chinos! Por si no lo sabías, estos dulces son usados para los mareos o el malestar de estómagos. Además de su crema hidratante, la actriz siempre se aplicaba una capa de crema Nivea o vaselina.

¿Te extraña? Para la estilista Lisa Eldridge tiene sentido, ya que “la vaselina da un brillo increíble bajo los focos, haciendo que la piel tenga un brillo bonito". Además, según la experta, Monroe tenía la piel muy seca para poder aguantar el uso de vaselina sin acabar con una tez grasa.

En cuanto al cabello, y demostrando, una vez más, ser toda una pionera, llevaba extensiones. Sí, hablamos en serio. Era una adelantada en cuestiones capilares y también estéticas. De hecho, su nariz sigue siendo uno de los grandes misterios. En 2013 salieran a la luz unas radiografías de su cráneo y han sido muchos los que se han preguntado si llegó a operarse la nariz.

Lo que sí sabemos es que el cirujano Michael Gurin le operó a Marilyn el mentón en dos ocasiones y, según se afirma, en esa segunda operación se hubiera hecho algún que otro retoque. Eso sí, la enfermera que estuvo presente en la cirugía no recuerda nada de ello y parece que la actriz se llevó el secreto a la tumba.

Pero las cosas como son: su belleza natural tan espectacular no engañaba a nadie, y la verdad es que solo le hacía falta sonreír para eclipsar a todo el mundo y a la cámara.

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