Las mujeres con pecho grande nos merecemos un buen sujetador y Erea Louro nos lo ha enseñado

La influencer ha encontrado el sujetador sexy que recoge el pecho y con el que, por fin, te sentirás cómoda.

Erea Louro sabe lo complicado que es encontrar sujetadores bonitos si tienes el pecho grande (más de una vez en su cuenta de Instagram ha hablado sobre ello). Mientras que las mujeres con pecho pequeño tienen infinidad de modelos que se adaptan a su cuerpo (con aros, sin ellos, tipo bralette, top…), cuando tienes el pecho grande necesitas un sujetador que, sobre todo, recoja todo el pecho y te hagan sentir cómoda. Cuando tienes una copa que va más allá de la B, las opciones se reducen: por regla general tienes que decirle adiós a los detalles, a los bordados, a los diseños sofisticados y abrazarte, porque no te quedan más cáscaras, a los sujetadores más básicos y aburridos. 

 

Sin embargo, después de echar un ojo al Instagram de Erea Louro lo tenemos claro: la influencer ha encontrado el sujetador sexy que recoge el pecho y con el que , por fin, te sentirás cómoda. Se trata del modelo Mina de la colección de Navidad de  Intimissimi, un sujetador balconette con encaje que está disponible en rojo, como el que lleva la estilista Erea Louro, negro, azul y color natural (un blanco roto, que es todo un clásico). 

 

Sujetador Mina de Intimissimi
Sujetador Mina de Intimissimi

De momento, está a la venta en una gran variedad de las tallas, desde la 85 a la 105,  y copas, desde la B hasta la F. El precio es similar al del resto de sujetadores para chicas con pecho grande que venden en la firma: 49,90€. 



Sujetador Donatella de Hunkemoller
Sujetador de Hunkemoller con encaje (37,99 €)

Delooker que tienes el pecho grande, en Hunkemöller hemos fichado otra opción más barata, pero igualmente sensual y elegante. El sujetador longline de aros preformado Donatella, que se fabrica en negro y rojo y se vende en las tallas que van desde la 85B a la 105 G, tiene encaje un cuesta 37.99 €. 

piluca santos

Piluca Santos

De pequeña quería ser modelo, pero como no llego ni al 1,70 m. de Kate Moss mi madre me sugirió que mejor aprendiera a coserme los bajos de los pantalones. Era el primer paso para convertirme en una diseñadora de renombre. Después descubrí que enhebrar la aguja no era lo mío y que quizá enhebrar palabras se me daría algo mejor. He venido a cazar tendencias, criticar potingues y a comer toda la ensaladilla rusa que me dejen.

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