¿Estás a dieta y no te da tiempo a cocinar? Las conservas son una gran opción para comer proteínas sin sumar demasiadas calorías

¿Te habías planteado alguna vez que consumir conservas puede ser una alternativa a cocinar cuando estás a dieta y tienes que comer proteínas? Pues nosotras tenemos varias razones para apostar por ellas.

Latas de conservas
Latas de conservas (iStock)

Ahora que se acerca el verano lo que menos nos apetece es pasar horas en la cocina. Por un lado, queremos disfrutar del clima, de las terrazas, piscinas, playa… y, por otro, no es nada agradable ponerse frente al fuego, ¡qué calor! ¿Te habías planteado alguna vez que consumir conservas puede ser una alternativa a cocinar cuando estás a dieta y tienes que comer proteínas? Pues nosotras tenemos varias razones para apostar por ellas.  

Consumir conservas siempre es una buena (y rica) opción, pero ahora durante el confinamiento puede resultarnos además muy útil, ya que nos permite reducir las salidas y también nos alivia la tarea de cocinar cada día.

Entonces, ¿qué mejor momento para escoger este tipo de alimentos? Tienen multitud de ventajas como asegurarnos de que nuestras despensas están cuentan con alimentos variados y a la vez descansar de hacer compras continuas. Las conservas aguantan un largo período de tiempo y podemos adquirirlas en mayor cantidad sin preocuparnos de su caducidad. Es la solución perfecta para llevar una alimentación equilibrada basada en una dieta saludable con alimentos de calidad.

Los alimentos en conserva, como legumbres, verduras, pescados y mariscos, nos ayudan a mantener además una dieta con todos los nutrientes necesarios. Eligiendo conservas de alta calidad, que no tengan azúcares o sales añadidas, y que estén envasadas al natural o con buenos aceites de oliva o girasol pueden ser, sin lugar a dudas, grandes aliados para una alimentación saludable y variada.

¿Cómo saber que una conserva es de calidad?

Pero debemos tener en cuenta determinados aspectos para determinar si un alimento en conserva es o no de calidad.

En este sentido, todavía existen prejuicios. Por ello es muy importante identificar las conservas que cumplen todos los requisitos y conocer los datos que nos muestran los etiquetados de cada producto e interpretar la etiqueta nutricional para dar prioridad a las normativas: “Nunca te fíes de un alimento cuyo envase no presenta el sello de la Unión Europea, su fecha de fabricación, caducidad y origen” nos comenta Sandra Vaquera Ruiz, nutricionista de Mediterranean Luxury.

Una correcta etiqueta nutricional debe mostrar siempre una serie de datos importantes:

  • Valor energético sobre 100 g. del producto (kilocalorías),
  • Cantidad de grasas y grasas saturadas en algunos casos,
  • Cantidad de proteínas,
  • Hidratos de carbono,
  • Azúcares y sal.
  • En algunos casos también puede incluir la cantidad de fibra (todo esto siempre vendrá expresado en gramos).
  • El peso neto del producto, modo de conservación y elaboración, ingredientes del producto y por supuesto los datos de la empresa emisora. Es importante poder saber si el producto es de origen nacional o es importado.

 

 

 

Debemos cerciorarnos de que las latas conserven bien su forma, es decir, que no estén hinchadas ni abolladas, pues esto puede ser indicativo de que el alimento que está en el interior no se encuentra en buenas condiciones.

Vigilar la fecha de caducidad también es importante. Una conserva al natural puede aguantar alrededor de 4 años sin perder ninguna de sus propiedades, si está en aceite, puede llegar a los 6 años. Si quieres evitar sorpresas, coloca siempre los alimentos recién comprados en la parte de atrás de la despensa y delante los más antiguos; así los consumirás primero y no se perderán en el fondo del armario.

También surge la duda acerca de si puede ser tóxico el material con el que se fabrican las latas. En este aspecto nos viene a la cabeza de manera casi involuntaria el tan controvertido "Bisfenol A". 

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