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¿Estás enganchada al móvil? Claves para reconocerlo y superar la adicción

Seguro que, como Augusta Thoenig, a ti también te cuesta reconocer que estás enganchada al móvil, pero los últimos estudios revelan que no es un tema baladí... Ha llegado el momento de controlar el uso que hacemos de nuestro smartphone y es que, estar constantemente disponibles, nos genera un estrés innecesario que puede llegar a pasarnos factura...

Uso saludable del móvil
@augustathoenig

Seguro que te sientes identificada con nosotras cuando te decimos que hay días en los que nos gustaría tirar mi móvil por la ventana... A los mensajes de Whatsapp de trabajo (que ahora sustituyen, con todo lo negativo que conlleva, a los emails), se suman los de familia, amigos, grupos, compañeros de curro o de clase, etc.

Si quisieras, tu jornada podría ser simplemente atender tu smartphone de forma constante para no acumular notificaciones de unas y otras redes sociales (ni hablemos ya de Instagram, Twitter o Tiktok).

¿Cómo identificar a una persona que está enganchada al móvil?

El estrés que genera esta conexión -y necesidad de respuesta- constante con las personas de nuestro entorno cercano y con las que están lejos (incluso con las que ni conocemos) comienza a pasar factura a nivel psicológico. "No, si yo casi no miro el móvil... la gente está muy adicta".

Así, no asumir la realidad, como parodia nuestra querida Augusta Thoenig (@augustathoenig) en uno de sus 'improshows' para Delooks, es una de las principales señales para saber que, efectivamente, esa persona está enganchada a su smartphone.

¿Qué otros síntomas presenta alguien con una dependencia al móvil o al Whatsapp?

Pese a que la mensajería instantánea nos ha facilitado la vida, y de eso no hay duda, son muchos los que sienten lo que podríamos llamar “la tiranía del WhatsApp”. Tal y como sostiene Gabriela Paoli, psicóloga y autora del libro 'Salud digital: claves para un uso saludable de la tecnología', "estas son personas que se agobian ante el aluvión de mensajes o llamadas y que sienten que tienen que contestar al momento o mirar permanentemente si alguien les ha escrito o leído". 

La experta asegura que es posible crear una conducta adictiva o abuso de esta aplicación como de cualquier otra. “No hay que olvidar que cualquier actividad placentera es susceptible de convertirse en una adicción. Otras señales de alarma que indicarían un abuso de esta herramienta son:

  • El tiempo de conexión. Este es un factor clave.
  • El hecho de verificar perfiles y mensajes de forma compulsiva porque se crea que se ha escuchado alguna notificación
  • Si no se tienen activadas las notificaciones, mirarlo de forma permanente.

Aunque no hay que alertarse en exceso si hay días que notamos que se nos va un poco más de las manos este control, sí que podemos ir poniendo remedios para evitar posibles problemas futuros. Pedimos a Gabriela Paoli algunos tips que nos ayuden a hacer un uso saludable del móvil y del Whatsapp y no caer en la nomofobia.

¿Qué es la nomofobia?

Espera, seguro que se te suena. El término nomofobia significa “no-mobile-phone phobia”, una dependencia al teléfono móvil llevada al extremo. Es el nombre con el que se define el miedo a estar sin móvil o lo que es lo mismo, a quedarnos desconectados.

Consejos para superar la adicción al móvil

“De la premisa que hay que partir es que no tenemos la obligación de estar disponibles o localizables en cualquier momento. De esta manera, estableceremos ciertos hábitos que nos ayuden a no caer en la hiperconectividad y mantener una buena salud digital”. El primer paso, asegura, es que tomamos conciencia de cómo nos afecta nuestra forma de usar el móvil. Ser críticas con nosotras mismas y poner en marcha estos nuevos hábitos:

  1. Utilizar las aplicaciones tipo Whatsapp como aliadas: que nos faciliten la vida, nos agilicen las gestiones, nos acerquen en las distancias.
  2. Entrenarse en el autocontrol: tener la fuerza de voluntad para renunciar al placer inmediato en pos de alcanzar un bien final.
  3. Mantener una comunicación respetuosa y utilizar la empatía digital: no digas nada que no dirías cara a cara.
  4. A nivel laboral o profesional: recordar que tienes el derecho a la desconexión digital, según la ley orgánica 3/2018, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales.
  5. Evita la fatiga informática mediante la desactivación de las notificaciones: el sonido es una distracción cuando tienes que enfocarte en otra cosa.
  6. Informar de nuestra disponibilidad en los grupos (trabajo/amigos/familiares) y no tener miedo a poner límites.
  7. Gana productividad y salud: deja el móvil fuera de tu mesa de trabajo o estudio.
  8. Que la comunicación online no desplace y se vuelva exclusiva. Prioricemos en la medida de lo posible la comunicación cara a cara. Así evitaremos los malos entendidos que todas hemos sufrido en algún momento.

Desactiva la confirmación de lectura

Desde Delooks añadiríamos un consejo más para poder desprenderte de esa necesidad de responder de inmediato al Whatsapp. ¿Tienes desactivada la confirmación de lectura? Si no lo has hecho quizá sea el momento perfecto.

  • Despliega el menú de opciones dentro de la app
  • Pulsa en Ajustes
  • Elige la opción Cuenta
  • Dentro de ella entra en Privacidad.

Aquí encontrarás la Confirmación de lectura. Si está activada, pulsa en ella para desactivarla de modo que el cuadradito quede vacío. A partir de ahora, cuando leas un mensaje a la otra persona ya no le aparecerá el doble check azul (te avisa de que lo ha leído) y tampoco tú podrás ver las confirmaciones de los demás.

Para que esta opción sea totalmente efectiva también puedes desactivar el indicativo de la última vez que te conectaste. En las mismas opciones de Privacidad (pulsa sobre ella y elige la opción Nadie), así ninguna persona pueda saber cuándo te conectaste a WhatsApp por última vez.

“La tecnología en sí no provoca nada en nuestro cuerpo y en nuestra mente, sino que es el mal uso que hacemos de ella” apunta la psicóloga. Por eso, la clave está en plantearse firmemente el estilo de vida que se quiere tener y vivir conforme a nuestros valores y prioridades. Como siempre, ante cualquier duda o si notas indicios preocupantes en ti misma o alguien de tu entorno, lo ideal es acudir a un psicólogo especialista.

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