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¿Cómo tratar con personas tóxicas y pensamientos negativos?

Trucos y consejos de expertos para lidiar con la contagiosa negatividad, cosa que se complica cuando nos toca convivir con personas tóxicas

Existen estudios científicos revelan que tenemos unos 60.000 pensamientos al día y que el 70% son automáticos y negativos, repetitivos, del pasado… Y esto ocurre porque, según el psicólogo Roy Baumeister, es la configuración natural de la mente humana. Es decir, estamos diseñados o predispuestos para pensar más mal que bien y, por ello, un suceso negativo nos impacta hasta 5 veces más que cualquier cosa positiva. 

Este diseño innato del pensamiento negativo es asociado por los expertos a la supervivencia y nos hace extremadamente vulnerables. No es de extrañar que la pandemia del Covid-19, la crisis económica, las malas noticias en los medios y las propias dificultades del día a día de cada uno de nosotros nos tengan en un verdadero jaque emocional. ¿Cómo vamos a gestionar todo eso? 

Carla Sánchez, cofundadora de la plataforma theholisticconcept.app, experta en bienestar y gestión del estrés, ha desarrollado una serie de trucos para ir generando mayor positivismo en la mente y así alejar todo lo negativo que contamina nuestro bienestar emocional. Y sí, aquí entran esas personas tóxicas que tanto nos preocupan. 

Lo primero que hace es advertirnos de que la negatividad es terriblemente contagiosa y cuando nos invade la transmitimos a los demás y ellos a otros y, así, sucesivamente. Sin habernos dado cuenta, nuestra actitud (miedo, pesimismo, incertidumbre, desconfianza, crítica…) se expandirá a nuestro alrededor y generaremos una atmósfera que para nada nos ayuda.

Sin embargo, tal y como nos cuenta, también hemos aprendido que el cerebro es plástico. Eso quiere decir que es un músculo que puedes entrenar para potenciar tu inteligencia emocional y capacidad de ser resiliente y optimista. Para poder entrenar estas capacidades es esencial conocerse a uno mismo. Partiendo de la premisa “nada está bajo nuestro control”, lo que sí podemos gestionar es cómo pensamos, expresamos y reaccionamos ante situaciones complicadas. Podemos decidir ser constructivos y positivos, pero esto también se complica cuando nos toca convivir con personas tóxicas o negativas.

Reconoce a una persona tóxica

Las personas tóxicas se pueden identificar por ciertos comportamientos: 

  • Quejica, negativa y victimista
  • Envidiosa, no aguanta los éxitos de los demás
  • Narcisista, cree que todo lo que hace está bien
  • Orgullosa, no soporta que le contradigan
  • Soberbia. Alecciona, descalifica y menosprecia a los demás
  • Controladora y dictatorial, impone las normas de la relación
  • No se responsabiliza de sus propios actos.
  • Manipuladora, engaña para conseguir sus propósitos.
  • Agrede verbalmente e intenta humillar y dañar la autoestima
  • Critica constantemente
  • Recurre al chantaje y al miedo
  • Propaga rumores
  • Le gusta dramatizar

Aunque también puedes hacerlo por cómo te hace sentir a ti:

  • Sientes que agota y te roba tu energía y optimismo.
  • Consigue que te cueste expresar tus opiniones.
  • Te hace sentir culpable o avergonzada.
  • Te frustra porque tus esfuerzos para animarla nunca son suficientes
  • Temes estar cerca de él/ella o sientes que tienes que ir con pies de plomo.
  • Te sientes obligada a cuidarle, atenderle o protegerle.
  • Te sientes controlada.

Es ese compañero/a difícil de llevar, alguien que parece estar enfadado con el mundo, que siempre tiene guardado en la manga un comentario negativo para todo y que tiene el talento de drenar nuestra energía… Y he aquí las claves para saber tratarlas:

  1. Empatía: En lugar de reaccionar a los comentarios negativos como si fuese un ataque directo, acude a la curiosidad y preguntémonos por qué la otra persona se expresa así, ¿de dónde viene ese gesto, ese malestar? Ojo, no es que tengamos que hacer de psicólogo pero, quizás, mostrando mayor empatía, escuchando y planteando el problema desde la calma, se pueda orientar la conversación en una dirección más constructiva que evite continuas confrontaciones.
  2. Conservar la tranquilidad: Cuando nuestro interlocutor resulta ser una persona reactiva y muestra un comportamiento agresivo, es básico respirar profundo y poner en práctica nuestra faceta más conciliadora. ¿Cómo? Hay que intentar mantenerse frío en la discusión, usar un lenguaje claro y tranquilizador para que el otro entienda el mensaje y que reflexione sobre lo que dice. Si la comunicación no fluye, a veces conviene retirarse y transmitir que quizá sería mejor posponer la conversación para otro momento en el que haya más receptividad. Mostrarás que eres resolutivo y amistoso.
  3. Puede que el ataque no sea personal: Suele ser una cuestión mucho más profunda que se relaciona con aspectos íntimos que desconocemos de la persona, el momento que está pasando, conflictos familiares, de pareja o periodos vitales difíciles.
  4. Ponerse en los zapatos del otro por un instante ayuda. No es necesario que nos convirtamos en ‘San Compasivo’, basta con mantener la cordialidad para intentar allanar el terreno.

Pensamientos y palabras positivas

Cuestión de resiliencia. La resiliencia podría describirse como la aptitud cognitiva que poseemos los seres humanos para sobreponernos ante fases de dolor emocional y circunstancias desfavorables saliendo reforzados de ellas. Es una capacidad que algunas personas tienen muy desarrollada de manera natural, podría decirse que es un rasgo del carácter y que está íntimamente ligada a la inteligencia emocional de cada uno. En su desarrollo influyen factores como la educación recibida en casa, la educación académica, los círculos sociales y la propia personalidad.

La resiliencia nos ayuda a ver cada conflicto o revés de la vida como una oportunidad para crecer, aprender, mejorar o hacernos más fuertes. Se trata de mirar con otra lente y poner el filtro del optimismo. La palabra no solo genera una actitud en nosotros, sino también en las personas con las que convivimos cada día impactando en sus emociones. ¿Y si comenzáramos a elegir las palabras que decimos de una forma más consciente? Mejorar las palabras que escogemos para describirnos es un camino constructivo que puede mejorar lo que manifestamos.

Hay que intentar evitar expresiones negativas como “no puedo”, “no debería” o  “necesito” o “tengo que”, ya que nos privan de nuestra capacidad para manifestar plenitud. El antídoto para esto es permitir el “sí” en el pensamiento. “Sí” es aceptación, afirmación y acción, cuando hay un “sí” comienzan a suceder cosas. “Sí quiero”, “sí puedo”… Las afirmaciones positivas son una técnica de re-programación mental que nos ayuda a mantener a raya la negatividad, el miedo y la inseguridad entre otras emociones difíciles, desarrollando resiliencia y sacando músculo a la inteligencia emocional.

Muchos estudios demuestran que cultivar una verdadera actitud positiva amplía la visión que tenemos de la vida, nos ayuda a cerrar capítulos, a vivir en el presente y nos abre la puerta a posibilidades que antes no veíamos. El reto es convertirte en el autor de tu felicidad. Quizá la idea de una vida "un poco más Mr. Wonderfull" no es tan superficial como pueda parecer. 

Rocío Ponce

Rocío Ponce

Me paso la vida tecleando. Pocas cosas me gustan más que hacer una entrevista de interés. Me aburre irme a dormir sin aprender algo nuevo. Estoy enganchada al cine, las series y a la cultura en general. ¡Ah! Y un poquito de moda y belleza nunca vienen mal.

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