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La Isla de las Tentaciones nos enseña que NO hacer para tener una relación de pareja sana

Ante la final de la tercera edición del programa, analizamos con dos psicólogas especializadas en el 'reality' las enseñanzas de dos psicólogas sobre los comportamientos de las parejas participantes.

La isla de las tentaciones 3 ha sido la edición más vista de todas las emitidas hasta el momento. Tras su gran final este miércoles y ante la emisión del reencuentro (6 meses después) este jueves en prime time de Telecinco, hacemos un repaso de la mano de dos psicólogas. ¿Por qué? Porque de este programa podemos aprender mucho más de lo que imaginamos… Aprender o desaprender de los comportamientos de las parejas.

Una de ellas, Arantxa Coca, es la terapeuta oficial del programa que acude a los debates. Y la otra, María Esclápez, es la oficiosa y la que en su perfil de Instagram ha ido desgranando semana a semana los comportamientos de las parejas que se han sometido a este experimento vía reality televisivo.

Mientras se estrena Love Island (el siguiente programa del estilo de La isla de las tentaciones) el 11 de abril en Neox con Cristina Pedroche como conductora, te resumimos las lecciones de estas psicólogas sobre el amor. ¿Qué no debes hacer con tu pareja si quieres un amor sano? ¿Qué errores habituales nos han mostrado los protagonistas de La isla de las tentaciones 3?

La novia-madre

“Lucía se muestra en actitud de constante reproche hacia Manuel y apenas le deja hablar. Esta historia no es nueva, lo hemos visto otras veces: mujeres cuyas parejas parece que sean hijos a quieren echan la bronca porque demuestran cero responsabilidad afectiva para con la relación”, explica María Esclápez. Y nos recuerda otras hogueras finales como la de Tom Brusse y Melissa (2ª edición) y la de Susana y Gonzalo (1º edición).

Hombres "muy hombres"

Pensar que los hombres son máquinas sexuales. Marina aseguró que Jesús no mantenía relaciones sexuales por miedo a “no estar a la altura”. “La realidad es bien diferente. El cuerpo no siempre responde como queremos y eso no nos hace mejores o peores”, explica María Esclápez.

Victimismo retroalimentado

Lola asegura que “siempre” le pasa todo a ella, “siempre igual”. “Siempre’ es un término con el que sobregeneraliza, lo que le hace creer aún más que todos/as están contra ella. Los demás participantes tampoco ayudan a que Lola salga del victimismo”. Esto se puede aplicar perfectamente a una pareja, tal como comenta María Esclápez en su perfil de Instagram.

Dinámica de la dominancia y la sumisión

María recuerda el caso de la hoguera de confrontación entre Lola y Diego. “Ella aparece sumisa y en actitud de castigo y culpabilidad, aunque ambos se han traicionado. Diego anuncia como algo extraordinario que hará un “acto de debilidad” al reconocer un error, Lola se siente aún más culpable. Es la típica dinámica de las relaciones dependientes y disfuncionales”.

Pareja como enemigo

Ver a tu pareja como un enemigo. Se refiere a algunas frases de Diego como: “Aquí no voy a perder el combate”. “Ante un problema, la pareja no es nuestra enemiga sino el apoyo, aunque el conflicto sea con ella”, recomienda la psicóloga.

Sorna y bromitas malintencionadas

Cuidado con la sorna en según qué situaciones. Los chicos del programa comentan en varias ocasiones: “No sé qué llevará el agua de la piscina de Villamontaña”. Según María Esclápez este tipo de comentarios se usan para hacer sentir mal a otra parte o sentirse superior ante un debate moral de lo correcto e incorrecto.

Protección del ego

Nos recuerda cómo Manuel compara su infidelidad con los actos que ha hecho Lucía. “Para proteger su ego, magnifica lo que hace su pareja de forma que no se siente responsable de lo que ha hecho. Esto, a modo de mecanismo de defensa, probablemente le impide interiorizar la responsabilidad que le corresponde para/con la relación, lo que motiva que todavía más a caer en la tentación”.

Ley del hielo

¿Te suena? La psicóloga nos explica que esa ley del hielo se refiere a comportamientos que tienen por objetivo ignorar a la pareja. “Sucede cuando uno de los miembros interpreta que el otro ha hecho algo mal, se enfada y en vez de hablarlo, ignora al otro. Actúa con frialdad, distanciamiento emocional y falta de empatía, Como si le castigase. Es una conducta agresivo-pasiva y una forma de abuso emocional”, advierte la psicóloga.

Disonancia y dependencia emocional

“Mi vida gira en torno a él. ¿Yo ahora qué hago sin él?”, decía Lucía al principio. “Es una disonancia propia de la dependencia emocional. Tiene miedo de no encontrar a alguien como él, cuando precisamente es quien más daño le hace”. Hay que reconocer este tipo de pensamientos para poder cambiarlos y ajustarlos a realidad.  

Proyección

“Un mecanismo de defensa por el que una persona atribuye a otra los propios defectos o errores. El efecto es quedar libre de culpa o responsabilidad”, explica.   

¿Necesitamos sentir que perdemos a alguien para reaccionar?

Hugo es el ejemplo más claro de este sentimiento. “Cuando alguien se aleja de nosotros o estamos a punto de romper un vínculo, reaccionamos para impedir que ocurra pero esto no es amor en sí mismo es un mecanismo de defensa. El cerebro es cortoplacista y busca una herramienta eficaz y rápida para evitar el sufrimiento de una ruptura: por eso, su mejor arma es gasta energías y dar por la relación todo lo no dado hasta entonces. Algunos reaccionan, cambian y trabajan por mantener el cambio (lo funcional y sano). La mayoría cambian unos días pero más tarde vuelven a su rutina y comportamiento normal y que la situación de cambio y vuelta a la normalidad se repita indefinidamente”.

Psicólogas de La Isla de las tentaciones
María Esclápez y Arantxa Coca

El concepto mochila emocional

Existe y todos la llevamos en algún momento. “La llevaban Lara y Lucía y se les notaba. En las caras de asco de la primera y en la mítica frase de la ‘manita relajá’ de la segunda. No reaccionan en realidad a lo que sucede en el presente si no a lo que sucedió en el pasado porque se les han activado las alarmas que reviven y anticipan lo que ya les sucedió con sus parejas”.

Ojo por ojo

Si ella hace esto, yo también. Y si puedo, peor. Este tipo de comportamiento y actitud no consigue el objetivo de un amor sano. Lleva a más resentimiento, culpabilidad, frustración, dolor…

Los celos como responsabilidad ajena de quien los siente

“Los celos son una emoción que aparece ante la interpretación de una situación, y está condicionada por la individualidad de cada persona. Por lo tanto, los motivos para sentir celos no son las propias situaciones si no las interpretaciones que se hacen de ésta. La responsabilidad es de quien siente la emoción. Por tanto, no tiene sentido decir que alguien te da motivos para ser celoso. La responsabilidad de la pareja es acompañar y apoyar en la gestión de los celos”.

Príncipe azul - Princesa del cuento

El famoso amor estereotipado. El príncipe azul. El malote. El protector, el salvador… y de ahí a la felicidad. Error. Ni Lobo es perfecto, ni tampoco lo era Simone, ni mucho muchíiiiiiiiiiiisimo menos Carlos. 

¿Se puede estar enamorado y ser infiel?

¿Se puede estar enamorado y caer en la tentación? Arantxa Coca responde a la GRAN pregunta de La isla de las tentaciones. 

"La respuesta, mal que nos pese, es SÍ: uno puede estar enamorado/a y caer en la tentación. Y en seguida viene la segunda pregunta obligada: ¿a todos/as nos puede pasar? En este caso, la respuesta es NO. Porque más que tener que ver con la débil y frágil condición humana, tiene que ver con el perfil de cada uno/a. Y digo PERFIL, no moral. Hay quien está enamorado/a y, al ser infiel, llora desconsolado al día siguiente, sintiéndose culpable y mala persona. A eso le llamamos “desliz” y es muy raro que vuelva a repetirse (con independencia de que consigan salvar su relación, o sea, sean perdonados o no). Después está el que declara estar enamorado/a pero a quien le encanta el juego de seducción y acaba cometiendo algún tipo de deslealtad en más de una ocasión. Este tipo de personas no aman menos, pero no están preparados/as para el compromiso.

Y luego está el enamorado/a que siente la atracción hacia un tercero (porque amar a alguien no es sinónimo de no sentir algo físico por otros/as), pero que no quiere cruzar la línea, sabe cómo no cruzarla y no la cruza. Por último, está el enamorado/a que por negatividad (rencor, celos, venganza, provocación) intima con otra persona. Esta persona sufrirá y se arrepentirá, pero pasado un tiempo, no de forma inmediata.

Lo que nos lleva a formularnos la tercera pregunta: ¿liarse con una persona es un criterio fiable para saber si uno/a está enamorado/a? No, no lo es. El fin del amor hay que buscarlo con otros criterios, no con el de la infidelidad. Amar a alguien es un compromiso hacia uno/a mismo/a. El compromiso de conocerte con honestidad para saber qué puedes ofrecer al otro y qué no. Ámate, o sea, conócete. No te mientas. Y no mentirás".

 

¿Y si ya se ha roto la relación?

Dudar del amor cuando lo perdemos

Esta es la reflexión con la que nos deja Arantxa Coca. “Cuando estamos heridos dudamos de todo. Es algo humano que nos caracteriza a todos/as. Es muy frecuente dudar del amor cuando lo perdemos y más cuando nos sentimos traicionados. Por un tiempo malo concreto somos capaces de poner en duda todo el tiempo vivido de la relación: “Nunca me amaste”, “ha sido todo una gran mentira”. Y entonces viene la culpabilidad, que acabará de dinamitar nuestra autoestima: “Cómo he podido estar tan ciego”, “nunca debí confiar en ti”, “soy un estúpido/a”.

Muchas veces la solución a tal estado de desdicha se busca en promesas que uno se hace a sí mismo/a para evitar a toda costa volver a sufrir: “No volveré a confiar en los hombres/mujeres”, “no volveré a enamorarme”, “a partir de ahora iré a mi aire”. Con estas promesas, uno se protege pero a cambio de endurecerse emocionalmente. Ser duro nada tiene que ver con ser fuerte. La persona endurecida deja de sentir; la persona fuerte acepta sus emociones y las afronta con valentía. Si te han traicionado, si te han roto el corazón, no lo endurezcas.

Ser frío te protegerá del dolor, pero también te arrastrará a la soledad. No te prometas no volver a amar. Si te han roto el corazón, conserva los pedazos bellos de aquella relación, que seguro que los hubo. No te arrepientas de tus errores si los hiciste por amor. Son los errores más hermosos. Vive, ama, aprende y vuelve a amar. Te lo mereces". 

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