6 señales de que ha llegado el momento de poner fin a una relación

Tomar la decisión de terminar con una pareja siempre es difícil, sobre todo si no tenemos una razón de peso para hacerlo. Sin embargo, existen señales decisivas que pronostican que, por mucho que nos empeñemos, la relación no va a funcionar.

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‘El diario de Bridget Jones’ / Universal Pictures International Spain.

Dejar a una persona con la que no somos felices y con la que no compartimos valores fundamentales puede ser relativamente fácil. Sin embargo, cuando se trata de poner fin a una relación y realmente no hay motivos de peso para hacerlo es una de las situaciones emocionales más difíciles que podemos vivir. Para evitarlo, con frecuencia nos empeñamos en retrasar lo inevitable creyéndonos nuestras propias excusas. Nos cuesta pensar que tenemos que empezar de nuevo y admitir que lo que creíamos que podía haber sido, finalmente no fue.

Una de las habilidades sociales más importantes es saber cuándo hay que marcharse, detectar cuándo las cosas no funcionan, evitar engañarse a uno mismo y enfrentarse a la verdad, por muy dolorosa que sea.

 

Estas son algunas de las señales decisivas que avisan de que una relación está terminada y debes ponerle fin:

 

Te sientes agotada

Lo has intentado, pero nada de lo que has hecho consigue devolverte las ganas de continuar con tu pareja. No te sientes animada, emocionada por ver a la otra persona y evitas estar cerca de ella. Sientes que no tienes nada más que aportar y necesitas escapar. Lo peor de todo es que sientes que aún la quieres y que estás viviendo una auténtica revolución emocional. Si te sientes así durante mucho tiempo no se trata solo de una fase, sino que es señal de que ha llegado el final.

 

Ambos estáis llenos de resentimiento

La acumulación de resentimiento es una poderosa señal de que la comunicación entre los miembros de la pareja no pasa por un buen momento, por no decir que se ha dañado de forma irreparable. No sois capaces de expresar vuestras necesidades con tranquilidad y respeto. Ambos sentís que el otro no os escucha. Las discusiones son cada vez más frecuentes y se convierten en la oportunidad perfecta para que todo el resentimiento salga a la luz a la mínima de cambio y de la manera más salvaje. En lugar de poneros de acuerdo para buscar una solución, lo único que conseguís es que las ganas de separaros sean aún más evidentes. No tiene sentido mantener una relación en esta situación, ya que tiene cada vez más probabilidades de convertirse en una rutina tóxica repleta de conflictos sin solución.

 

Sientes que tienes que realizar cada movimiento con mucho cuidado

Eres incapaz de relajarte en tu relación porque sientes que tienes que mantener un estado de hiper vigilancia, ya que cualquier cosa puede ser fuente de conflicto y convertirse en una pelea.

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'Bridget Jones's Baby' / Universal Pictures International Spain

Tu pareja no está poniendo mucho de su parte para que la relación funcione

Si queremos que una relación amorosa funcione, las dos personas implicadas deben comprometerse a ello. Si tu pareja no parece preocuparse por arreglar las cosas o si te dice que todo está bien como está pero tú no lo sientes así, entonces parece que no hay mucho que hacer salvo acostumbrarse a una rutina que, para ti, no sirve. Y no queremos eso. Las relaciones requieren amor y atención, si no lo tienen, se marchitan. Si uno de los dos no está dispuesto a poner de su parte, entonces no hay mucho a lo que aferrarse.

 

Te estás conformando con algo que realmente no quieres

Esta es una de las situaciones más comunes. Tenemos claro que la relación que tenemos no es exactamente lo que queremos, pero nos quedamos esperando a que, en algún momento, todo se transforme mágicamente en la relación que habíamos soñado. Puede que se trate de que llegue el momento en el que el otro se sienta preparado para el nivel de compromiso que demandamos y nos quedamos esperando hasta que cambie de opinión, aunque sus hechos demuestren constantemente que no va a hacerlo. Aferrarse a una esperanza que puede que nunca se cumpla y vivir permanentemente en un futuro idílico (pero nada real) es siempre una pérdida de tiempo.

 

Sois totalmente incompatibles

La química que pueda existir en una pareja nunca va a ser más fuerte que la incompatibilidad de caracteres. Ninguna pareja sobrevive solo gracias a una vida sexual de película. Si los valores y los objetivos vitales son diferentes y no satisfacen las necesidades fundamentales de los dos miembros de la pareja, la relación está abocada al fracaso. A pesar de que las comedias románticas se han empeñado en convencernos de lo contrario, lo cierto es que el amor y el sexo no lo pueden todo. Si los miembros de la pareja no se encuentran en el mismo punto y estos puntos difieren enormemente, entonces es mejor aceptar que, simplemente, no estáis hechos el uno para el otro.

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