Federico Moccia: Mil noches sin ti no defrauda

Sus fans le pedían a gritos Mil noches sin ti . De nuevo, y con más de 2.500.000 ejemplares vendidos, el italiano arrasa.

Mil noches sin ti llega años después de Esta noche dime que me quieres...

Llega ahora porque necesitaba sentir que compartía todo lo vivido con mis protagonistas. Siempre escribo como un mero espectador que observa desde fuera, así solo tengo que ocuparme de la parte sensible de la historia, en este caso, de lo que siente Sofía. Por cierto, siempre he estado enamorado de ella y ¡eso que no la he conocido nunca!

Algunos de sus personajes creen que es posible huir del pasado. ¿Se puede?

El pasado forma parte del presente. Se le puede dar un sentido u otro, aceptarlo e incluso superarlo, pero de ninguna manera huir de él. En esta última novela se mencionan precisamente dos películas, ¡Olvídate de mí! Y Paycheck, en las que se permite borrar recuerdos mediante máquinas. En la vida real, lo bonito es darse cuenta de que lo que somos hoy es fruto de nuestro pasado, incluso con los momentos más dolorosos.

¿Borraría algún recuerdo doloroso?

¡Por supuesto! Borraría los momentos en los que me equivoqué, actitudes que no me gustan de mí mismo y ocasiones en lasque no me comporté como me gustaría. Hay quien opina que el concepto del amor romántico está demasiado dulcificado...Yo no veo el amor como un 'pastelazo', sino como una actitud a través de la que se le da importancia a otra persona e, incluso, a uno mismo, como en mi última novela. Sofía sabe qué vida quiere y busca constantemente ser feliz. Al fin y al cabo, la búsqueda de la felicidad es nuestro principal objetivo.

El nuevo libro de Moccia
Mil noches sin ti

¿Vende más el amor o el desamor?

Nunca me lo he planteado. Cuando se llevó A tres metros sobre el cielo a la gran pantalla, el equipo pensó que Step (Hache, en la versión española) debía morir, porque la ruptura no era lo suficientemente dolorosa. Para mí, el dolor del primer desamor puede ser incluso peor que la muerte. La muerte no te permite sufrir, pero si sigues enamorado y todo se ha roto, el dolor es tan intenso que parece que no termina nunca. Nunca me planteo si la historia debe acabar bien o mal, lo que busco es contar la trayectoria sentimental de los personajes de la manera más auténtica posible.

En sus propias palabras, “la mujer no tiene que demostrar nada a nadie” y, a veces, “el feminismo se convierte en un exceso de lucha”.

La mujer es perfectamente igual al hombre en todas las esferas, pero parece que hay una necesidad extrema de demostrarlo. A mi parecer, la seguridad de una mujer, su serenidad y elegancia hablan por sí solas. Creo que no es necesario demostrar nada.

¿Qué se siente cuando el mundo empieza a llenarse de candados por una historia que nace de sus manos?

Es inexplicable. Lo que me fascina es haber cambiado la simbología de un objeto: el candado ya no es protección, sino amor. Que las editoriales rechazasen A tres metros sobre el cielo debió de ser como decirle a J. K. Rowling que se dejara de historias... Siempre pensé que era rarísimo que no gustara, pero no lo viví como algo frustrante. Al final, el éxito de la novela me hizo reflexionar mucho sobre el hecho de que hay muchísimos autores cuyas historias se han rechazado y no han tenido la suerte que tuve yo. Es una realidad: eso también podría haberme pasado a mí. 

 

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